
Dejamos el coche en Allendelagua (salida de la A-8), barrio de Castro Urdiales, que tiene unas pocas casas. Subimos por las calles del pueblo hasta un camino que gana algo de altura, y nos metemos cuando podamos en la ladera que tenemos a mano izquierda, la cual hay que remotar en dura pendiente.
Llegamos a un resalte rocoso, hay que sortearlo por la izquierda. En su base hay unas ruinas (difíciles de ver hasta que no estás encima) que se dice son ruinas templarias. Más bien parecen un torreón de vigilancia y poco más, de los muchos que abundan en la costa vasco-cantábrica. Nos encaramamos a ellas y tenemos unas bonitas vistas de Castro


Ahora hay que coger un camino que va serpenteando camino de un monte anterior al Cerredo con antenas en su cumbre. Poco antes de llegar a este, entramos en una pista de piedra, que seguimos, superando las antenas, y volviendonos a meter campo a través, haciael ya cercano cono (por aquí llaman a estas configuraciones "porros").

Una vez llegados a la base, una fácil trepada nos deja en la cima (ojo con roca mojada, por desgracia ya ha habido algún accidente mortal en la zona).
Vistas hacia el monte Candina, también espectacular

Montes de Ordunte aun nevados

Y vista hacia la costa vizcaina, y nuestro querido Serantes

Y fotos de cima de los integrantes de la expedición


Emprendemos la bajada y a las 12:30 estamos en Castro para poder almorzar.