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sábado, 13 de junio de 2009

SIERRA CANTABRIA (CRUZ DEL CASTILLO-LARRASA-PALOMARES)

Sierra Cantabria es el nombre de una alargada formación que surca todo el sur de Alava, separando la rioja alavesa (y el resto de la Rioja) de esta provincia. Se divide en 3 sectores: Sierra de Toloño al oeste, hasta el puerto de Herrera, sierra de Cantabria propiamente dicha, la más larga y que tiene las mayores elevaciones, y sierra de Codes, al este, ya delimitando con Navarra.



Esta sierra se puede considerar como el separador de clima atlántico que quedaría al norte, con el clima continetal de la meseta, al sur. No hay más que llegar al cordal cimero y comparar los verdes de la vertiente norte



CON los espesos bosques de hayas y tejos, con el sur, más ocre, paisaje típicamente de la Rioja, con vegetación más baja y más de tipo mediterraneo, como se vé en esta foto de Laguardia:



En concreto hemos ido a la zona central y más alta de la sierra que domina el valle de Peñacerrada al norte, y la amplia llanura de rioja alavesa al sur, con Laguardia como ciudad más importante. En este setor se elevan 5 imponentes moles rocosas, conocidas como los 5 dedos, por las vistas que ofrecen desde el sur, si bien tan sólo subiremos a las 3 más sencillas: La cruz del Castillo, Larrasa y Palomares.

La subida a Cruz del Castillo no tiene ninguna dificultad, tan solo andar por camino, en el tramo final estrecho, con un poco de cuidado. He catalogado como dificultad media toda la travesía, ya que sin entrar en la propia arista (escalada), hay muchos pasos comprometidos a lo largo de la misma.

Salimos del pueblo de Lagran, al cual se llega por carretera desde Vitoria, desde Peñacerrada, o desde el puerto de Herrera. Nosotros dejamos el coche en el mismo pueblo, pero se puede continuar por pista ahorrando quizás un par de kilómetros.

Salimos por camino asfaltado que se convierte en pista de tierra. Hay varios cruces, pero siguiendo las marcas de GR y PR que coinciden en esta primera parte del recorrido, no tiene pérdida. Además hay muchos carteles informativos. Nosotros subimos por la ruta de las carboneras: a lo largo de la misma hay 3 de estas, con carteles explicativos de la actividad. La ruta atraviesa un precioso hayedo en fuerte repecho que en bastante ocasiones te hace perder el aliento.

Al cabo de unos 50 minutos llegamos al puerto de Toro, un amplio collado donde el bosque se abre, y nos deja ver las primeras vistas del valle al norte. Aquí hay que coger el camino que sale a la derecha y es ascendente (si cogemos el descendente, nos iríamos a Laguardia). Aquí se ve la Cruz del Castillo desde el pueto:



Al principio sube levemente, pero al poco la cuesta se hace insufrible, así como la estrechez del camino, salpicado por matorral que te araña por todo el cuerpo.

En otros 20 minutos aparecemos en un estrecho collado herboso entre Cruz del Castillo que aparece a nuestra derecha y el impresionante y desde aquí inaccesible Larrasa a nuestra izquierda.



La cima de Cruz del Castillo se ve perfectamente y tan solo queda subir por un caminillo en el que hay que tener cuidado por la tierrilla que te hace resbalar. En poco más de hora y media hemos llegado a la cima de este bonito monte con una espectacular cruz en su cima.



Las vistas impresionantes hacia ambas vertientes y hacia la arista que continúa desde el puerto de Toro hacia el este (el pico más significativo de la misma es la Peña del Leon, y la apariencia es afiladísima, habrá que intentarla en otra ocasión), y la continuación de la sierra hacia el oeste, con el Larrasa casi al lado nuestro, y más alejado el Palomares, último objetivo del día.

Larrasa es la máxima altura de la sierra, si bien este honor le ha sido concedido hace poco, ya que con anterioridad se pensaba que este honor recaía en Palomares. Cima también conocida como falso Palomares hasta que decidieron darle el nombre de Larrasa, por ser la máxima altura.

Desde la Cruz del Castillo hemos de volver al pequeño collado y aquí surge un camino que más adelante se bifuca, continuamos sin perder altura (el otro camino va perdiendo altura, y será el que tomemos para alcanzar Palomares, bastante más alejado).

El camino nos lleva enseguida a una canal bastante empinada. La canal en sí no es nada complicada, pero tiene muchísima tierra y grijo suelto, con lo que es bastante complicado progresar. Hay unas cuerdas, que no me parecieron en bastante buen estado para ayudar en la subida. Más que en la subida (ni las toqué), vienen bien a la bajada como seguridad, pero mejor no fiarse demasiado de ellas.



La canal en cuestión gana unos 10-15 metros de altura, y la parte más peligrosa es el inicio, porque es la que resbala más. Posteriormente hay un par de pasos más difíciles, pero con menos patio y mejores agarres.

Tras haber subido la canal avanzamos unos pocos metros y giramos a la izquierda y aquí tenemos otro paso singular. Son dos rocas que no dejan pasar a una persona. Lo tienes que pasar de lado, y, por lo menos nosotros, dejamos la mochila (si no, no sé si hubiera pasado, la verdad). Hay que trepar, pero es muy sencillo por los agarres, y además si te tropiezas, seguro que quedarías enganchado entre las rocas.

Una vez superado este obstáculo, tan sólo hay que subir unos pocos metros y en apenas 20 minutos desde que salimos de la Cruz hacemos cima. Cima estrecha y alargada, con impresionantes precipicos a ambos lados. Desde aquí se puede iniciar una aerea y vertiginosa arista hasta Palomares. Nosotros esta opción ni la contemplamos, sin tener material.




La bajada de Larrasa hay que hacerla con sumo cuidado. La parte estrecha de las rocas se pasa fácil; basta con dejarse caer y buscar agarres para no golpearte con la roca, pero en caso de caida te paras seguro, salvo que seas un tirillas. Pero el tramo de la canal me pareció muy peligroso, y no sólo para los que bajan, sino para los que puedan estar por abajo; mi compañero lanzó una piedra de considerable tamaño con tan mala suerte que bajó lanzada hasta el camino al Palomares (unos 30 mts. más abajo) y le pasó rozando a uno de los chicos con los que veníamos coincidiendo en todas las cimas. Sin ser difícil, sí que me pareció peligroso por lo resbaladizo del terreno; con lluvio no quiero ni pensarlo. Aquí sí que nos ayudamos de la cuerda, por lo menos como seguridad más sicológica que otra cosa; yo iba con la cinta en una mano y la otra agarrandome bien a las pocas presas que había.

Una vez alcanzado el camino, tenemos que regresar hacia el collado y sin llegar a él, coger el camino descendente que nos llevará a la última cima del día: Palomares.

Una vez que cogemos el camino hay que descender, de nuevo con mucho cuidado, pues hay gran cantidad de roca suelta y los resbalones están a la orden del día. El objetivo es claro, un pequeño y abrpto collado que se divisa unos cuantos metros por encima de nosotros. El camino deja de bajar y comienza a ascender entre matorral de forma brusca: el ascenso no parará hasta el collado comentado.



Este collado nos permite pasar a la vertiente sur (recordemos que veníamos por la norte), y comienza una larga y laboriosa canal, bastante encajonado y tapizada por matorrales de boj, que en muchas ocasiones nos ayudarán como agarraderos. La canal es larga, unos 20 ó 30 metros. De nuevo no es difícil, pero hay que echar las manos en varios pasos, sobre todo el último de ellos, bajo imponentes espolones de roca, que si no me equivoco caían desde el Palomares Central. Esta canal con terreno mojado me temo que será otra cosa bastante más difícil y peligrosa. Salvo el paso final, un destrepe de unos 4 ó 5 metros bastante verticales, y con pocos agarres, el resto es bastante sencillo. En este último paso, lo mejor es echar mano del boj, y conseguir mejores agarres que los que ofrece la roca.

Una vez finalizada la canal, hay que ir por un camino bajo la impresionante pared que cae de la arista; el camino es estrecho y no tiene pérdida, y nos llevará a otro pequeño collado herboso, desde donde ya se ve el Palomares.



Desde aquí caben dos opciones: seguir hacia abajo por un caminillon que nos situará en la canal de acceso al torreón cimero de Palomares, que yo empecé a bajar, pero al perder mucha altura volví sobre mis pasos, y nos dirigimos al otro paso, que ya en principio me daba un poco de yuyu, y que luego vino a confirmar mis peores temores.

Para llegar a este nuevo paso singular, hay que seguir por un camino que sube poco a poco hasta llegar a una pared que nos impide el paso. A nuestra izquierda una angosta hendidura entre dos piedras que nos permitirá el paso, pero que a falta de dos metros del suelo prácticamente se desploma. La solución es fácil: saltar. El salto es limpio y sin peligro. Pero a mi me daba miedo por una posible mala caida. Pero como no había querido continuar buscando el cruce con el camino de subida, y no quería retroceder de nuevo, decidí intentarlo.

Para alguien menos voluminoso que yo, es posible que lo mejor se darse la vuelta justo al final y descolgarse; pero la estrechez del paso a mi no me lo permitía, de forma que salté, caí mal como me temía y me hice una fuerte contractura en el talón. A partir de aquí comenzaron mis sufrimientos.

Como me di cuenta de que me había hecho mucho daño, y no quería que el pie se me enfriara, tiré para arriba como una bestia por la arista, deseando llegar cuanto antes a Palomares. La arista es fácil, pero aerea, hay que andarse con cuidado de no resbalar. Luego se coge un caminillo que viene de Lagrán, y se sigue justo hasta los últimos 5 metros, que son una fácil y bonita trepada, bastante vertical pero con muchísimos agarres.



Cima escueta, pero desde aquí se puede contemplar la arista en toda su magnitud. Impresionante. La bajada por el camino que nos llevará a Lagrán. La primera parte, pues como todo en esta ruta, parece fácil pero se complica, porque es bastante vertical y resbala lo suyo, hay que pararse cada poco en pasos donde es recomendable poner las manos. Tras unos cuantos metros de bajada veo el caminito que bajo desde el collado mencionado antes, y que nos hubiera librado el dichoso paso del salto.

Bajamos bastante más, y finalmente paramos a descansar. El pie no me va bien, y en cuanto se enfría veo que va a ir peor. Pero no queda otra que seguir. Cuando llegamos al llano me hago con dos palos (¿por qué me dejaría los bastones en el coche?) y continúo la bajada procurando forzar lo mínimo posible el pié derecho.

A falta de dos kilómetros para llegar al pueblo paro a una furgoneta (primer vehículo que veía ya en el tramo final) y le pido que nos lleve hasta el pueblo, porque me está doliendo bastante. Mis saludos y agradecimiento a los dos chicos que me evitaron esos dos kilómetros.

Ya en casa no creo que sea una lesión importante, aunque me parece que voy a tener que parar mínimo dos o tres semanas. En fin. El salto como digo no es peligroso, pero me temía que algo así pudiera ocurrir. Mejor que la gente sepa que existe la opción de enlazar con el camino que viene de Lagran.

Por cierto que la bajada por este lado también es preciosa, por un tupido bosque de hayas y tejos, por lo que merece la pena subir aunque sólo sea por este bosque.

sábado, 2 de mayo de 2009

Primera invernal al Moncayo

Llevaba bastante tiempo queriendo hacer una montaña en condiciones invernales (con nieve). Finalmente esta primavera que ha seguido a un invierno abundante en nieve llegó mi oportunidad. El día 2 de mayo agarro en solitario con crampones y piolo y pongo rumbo a Tarazona. Ël objetivo finalmente elegido, el Moncayo; ¿por qué este y no otro? He dudado mucho con Bisaurín como mi favorito en primer lugar. El tiempo anunciado para este día (que creo no se ha cumplido), y da mayor inestabilidad en Pirineos me hace decidirme. También la posibilidad de que dada la relativa sencillez del Moncayo, me permite hacerlo por una ruta distinta a la normal, si lo veo claro. El objetivo, el corredor norte directo a cima.

A medida que me acerco a Tarazona, me pongo de peor humor al constatar que está muy nublado, mientras que hacia el norte parece que está todo despejado; ¿será posible que me haya equivocado tanto? Pero no, finalmente voy a tener suerte y a medida que voy subiendo en dirección al Santuario de Moncayto, el cielo se despeja, y me deja ver la blanca mole de Moncayo. Dejo el coche antes del santuario (se puede llegar hasta él), pero demasiado arriba. Si se tiene tiempo, acosejo dejarlo más abajo, porque el acercamiento a esta montaña es precioso, con un sin fin de caminillos y senderos a través de bosque que hacen que la caminata merezca la pena.

Una vez en el santuario, hay que seguir las indicaciones al circo de San Miguel. Remontamos por un precioso bosque



Al poco el camino alcanza la primera nieve:



Un poco más de esfuerzo sin pérdida posible y llegamos al Circo de San Miguel, espectacular, con el Moncayo casi sobre nuestras cabezas. En rojo, la ruta que voy a intentar por el corredor, de unos 45º, y posteriormente por la pala con desvío directo a cumbre; la pala es algo menos inclinada en principio, si bien el final alcanza unos 50º de pendiente; la ruta normal trascurre por la cresta de la izquierda, divisoria de los circos de S. Miguel y S. Gaudosio. Subir por esta cresta, si esta helada es delicado, si no se hace con crampones. Yo bajé por aquí, y hay tramos expuestos. Con crampones se puede bajar casi corriendo.



En el primer espolón rocoso de la izquierda del corredor aprovecho para calzarme los crampones, y hala, too pa arriba:



Al salir del corredor un descansito, ya que la inclinación cede ligeramente. La nieve está un pelín blanda, aunque la base aun es dura, y la sensación de seguridad con los crampones es total. La verdad que sólo me los he puesto un par de veces en situaciones de "laboratorio", y ahora en situación real, me encuentro muy a gusto. Tanto que ni saco el piolet, prefiero subir con los bastones, y como no veo peligro...

En esta foto se ve la inclinación, ya una vez salido del corredor:



El tramo final quizás el más delicado. La inclinación se incrementa y acaba en una cornisa de unos dos metros. La paso sin problema, porque hay huella, y me encuentro en la amplia meseta cimera. Mirada atras, ¿por ahí he subido? buff si me ve mi mujer, no me deja volver:



Cornisas:



Unos metros más, y por fin foto en la cima:



Cordal hacia la Morca al fondo:



Vistas hacia Pirineos:



y hacia Urbión:



creo que hacia el sur se divisaba Guadarrama ¿o sería un efecto óptico por el mal de altura?

Cruz cerca de la cima:



Moncayo desde Cerro San Juan:



Más cerca:



esta conmigo



Desde la cima, siguiendo la cuerda se llega al Cerro San Juan, donde llega la ruta normal (la que va por la divisoria de los circos de S. Miguel y San Gaudosio), por donde voy a bajar. Sigo más adelante hasta la Morca, que está a unos 20 minutos. Si se sigue se puede completar la arista con el Lobera, pero este pilla ya demasiado lejos, al menos para mi estado de forma, así que vuelvo al cerro S. Juan, y para abajo por la normal.

En la Morra una caprichosa escultura de hielo moldeado por el fortísimo viento que siempre hay en esta cima (el famoso cierzo):



La bajada es peligrosilla, si bien al llevar crampones se hace fácil; se agarran como lapas a la nieve. Ahora que hay gente que sube sin material, y algunos hasta con zapatillas. Al de un rato hay más roca que nieve y me quito los crampones.

Otra con el croquis del itinerario por el corredor desde otro ángulo:



Una vez en la base del circo solo queda volver al santuario, tomarme un pica y al coche. La ruta me ha llevado algo menos de 5 horas, haciendo las 3 cimas de la cuerda y con paradas incluidas, una bastante larga a la bajada en el santuario. En realidad he llegado a la cima en sólo dos horas.

Para terminar una bonita estampa del Moncayo desde lejos:



Moncayo, 2316 mts. máxima altura compartida por las provincias de Zaragoza y Soria, y también máxima altura del sistema Ibérico. Montaña sencilla, aunque me da que en verano bastante más monótona. Ojo, que en invierno hay bastantes accidentes, sobre todo de personas que no van equipadas, y aunque su altura es modesta, los desniveles en los circos son importantes, dando una extraordinaria sensación alpina.

domingo, 15 de marzo de 2009

PICO CERREDO

Hoy vamos a ir Txaku y yo a un monte cercano pero que llama poderosamente la atención, sobre todo cuando pasamos por la A-8 a la altura de Castro Urdiales. Se trata de un esbelto pico que parece emerger del mar, algo menos espectacular que su vecino de Sierra Candina, pero más alto (615 mts). Yo ya lo subí el año pasado y ahora el mono de hacer algo sencillito y no muy largo nos llevan aquí. Se trata del Pico Cerredo (no confundir con la Torre de Cerredo en Picos de Europa de 2649 mts)



Dejamos el coche en Allendelagua (salida de la A-8), barrio de Castro Urdiales, que tiene unas pocas casas. Subimos por las calles del pueblo hasta un camino que gana algo de altura, y nos metemos cuando podamos en la ladera que tenemos a mano izquierda, la cual hay que remotar en dura pendiente.

Llegamos a un resalte rocoso, hay que sortearlo por la izquierda. En su base hay unas ruinas (difíciles de ver hasta que no estás encima) que se dice son ruinas templarias. Más bien parecen un torreón de vigilancia y poco más, de los muchos que abundan en la costa vasco-cantábrica. Nos encaramamos a ellas y tenemos unas bonitas vistas de Castro




Ahora hay que coger un camino que va serpenteando camino de un monte anterior al Cerredo con antenas en su cumbre. Poco antes de llegar a este, entramos en una pista de piedra, que seguimos, superando las antenas, y volviendonos a meter campo a través, haciael ya cercano cono (por aquí llaman a estas configuraciones "porros").



Una vez llegados a la base, una fácil trepada nos deja en la cima (ojo con roca mojada, por desgracia ya ha habido algún accidente mortal en la zona).

Vistas hacia el monte Candina, también espectacular



Montes de Ordunte aun nevados



Y vista hacia la costa vizcaina, y nuestro querido Serantes



Y fotos de cima de los integrantes de la expedición




Emprendemos la bajada y a las 12:30 estamos en Castro para poder almorzar.

domingo, 14 de septiembre de 2008

PEÑALARA (2428 MTS): MAXIMA ALTURA DE MADRID Y SEGOVIA

Aprovechando la salida que habíamos preparado Lipe y yo a Gredos, decidí hacer esta montaña para el día siguiente del plato fuerte, que fue la ascensión a Almanzor y la Galana (ver entrada anterior).

Al día siguiente y sin mucho madrugar nos dirigimos al puerto de Cotos. Al llegar, un amplio aparcamiento nos saludo, donde dejamos el coche.

Del parking sale una pista, perfectamente señalizada, que va ganando altura, al principio a través del bosque, para luego salir a campo abierto. El camino no tiene pérdida, y si hay dudas, no hay más que seguir a la gente (subimos en procesión).

Pese a lo fácil que es en condiciones veraniegas, por lo que he podido leer, en invierno y con nieve y hielo es una montaña peligrosa, donde se han producido accidentes.

Quise complicar un poco la jornada, subiendo al cerro de los Claveles, y descenso por la otra vertiente, pero el tute de la jornada anterior nos hizo desistir en la cima de Peñalara, con lo que dimos por concluida la jornada. La subida nos llevó algo menos de dos horas; en total 3 horas y media.

No me extiendo en las explicaciones, y tan sólo pongo algunas fotos.

Peñalara desde el collado:



Foto de cima (eran mi decimocuarto y decimoquinto techos provinciales):



Y mi compañero de esta salida, Lipe:



Hacia el risco de los Claveles (queda para otra ocasión)



Paisajes desde la cima de Peñalara:


sábado, 13 de septiembre de 2008

ASCENSION AL ALMANZOR (2592 MTS) Y LA GALANA (2564 MTS)

Tras mi anterior subida al Almanzor, el año pasado, este año repito cumbre en Gredos, aunque complicando un poquillo la ruta, con la intención de hacer un segundo objetivo: la Galana, segunda cumbre de Gredos y del Sistema Central. La vía elegida, al igual que el año pasado es por la Plataforma de Gredos, a la cual se accede desde el pueblo abulense de Hoyos del Espino. Una vez en este pueblo, sale una carretera que indica Gredos, y tras unos 11 kms llegamos al amplio aparcamiento donde dejar el vehículo.

Croquis de la ruta:



De la misma plataforma sale un camino empedrado que nos llevará al de hora y cuarto al paso de los Barrerones. Al poco de salir hay un desvío hacia la izquierda que nos llevaría a la cuerda del refugio en dirección al cerro de la Cagarruta. Si se decide por esta opción, luego se puede bajar al Circo de Gredos por el canal de la mina, pero desconozco su dificultad.

Al llegar a los Barrerones, se nos aparece el soberbio espectáculo del Circo de Gredos: el Almanzor es el segundo pico de la derecha.



Ahora toca bajar hacia la laguna grande, y bordearla por la izquierda, para llegar al final de la misma, y girar a la derecha hacia el refugio de Elola (unas 2 hrs). Primer descanso al pié del refugio, y tras reponer fuerzas, salimos hacia Hoya Antón, singular paraje de derrubios graníticos. El camino está hitado, pero en muchos momentos no es nada evidente. Pasamos por la laguna esmeralda, llamada así por el color de sus aguas:



Tras atravesar la hoya Anton nos metemos en una evidente canal, con los paredones que caen de Almanzor a nuestra derecha, por esta canal se llega a la portilla Bermeja. Es de dura pero fácil ascensión. Aproximadamente a dos tercios de la misma, sale otra canal hacia la derecha, esta mucho más estrecha y que se va empinando cada vez más, debemos tomarla (aunque también se puede subir a la portilla Bermeja, y luego flanquear por la otra vertiente hacia Almanzor, pero es más complicado). Esta segunda canal, acaba en la portilla del crampón, y justo antes de alcanzarla hay un paso de I, con mucha tierrilla suelta, que con suelo mojado puede ser bastante complicado.

Mi compañero en la portilla del Crampón:



Ahora hemos llegado a la otra vertiente del circo de Gredos, la que da a las Canales Oscuras:



A partir de aquí comienza un flanqueo bastante horizontal hacia la derecha, camino del Almanzor. Este flanqueo aunque fácil tiene algunos pasos bastante aereos. Así, hasta llegar a una evidente chimenea. Esta chimenea de unos 30 ó 40 mts, es bastante fácil, y tiene 3 resaltes casi verticales; el más complicado es el primero, siendo los dos siguientes más verticales, pero más fáciles al existir más presas.

En esta ocasión, nos pasamos esta chimenea, y cogimos otra un poco más a la izquierda y más complicada, pero tras hacer un flanqueo horizontal hacia la derecha por una laja bastante inclinada, llegamos a la primera chimenea, justo por debajo del segundo resalte. Tras superar este y el último (el más vertical) llegamos a un estrecho corredor encajonado, y tras virar a la izquierda, vemos por fin el vértice geodésico en una escueta cima en la cual no caben más de dos personas. Aquí estoy en la vertiginosa cima:



Tuvimos suerte, y pudimos disfrutar de un rato en la cima totalmente solos, cosa rara en este pico. Tras disfrutar de las vistas, comenzamos con cuidado el descenso. Tras destrepar el segundo escalón, en esta ocasión nos desviamos a la izquierda sin destrepar el primer escalón, para mi el más peligroso, y sin dificultad volvemos a la repisa sobre las canales oscuras. Si giramos a la izquierda, volveríamos a la portilla del crampón, pero para ascender la Galana, debemos coger dirección norte (derecha) hacia la portilla de los cobardes, en la cual cambiaremos de nuevo de vertiente, y a través de un camino poco evidente, con algunos hitos, y donde tendremos que echar las manos a la piedra en algún paso, nos dirigimos al Venteadero, amplio collado, que separa el Cuchillar de Ballesteros (bajo el cual hemos realizado la travesía) y la Galana, próximo objetivo.

El Almanzor desde el Venteadero:



Ameal de Pablo y Risco Moreno



Y la Galana, nuestro segundo objetivo del día:



La Galana representa probablemente la trepada más peligrosa que he realizado. Quizás un poquitín menos difícil que el Almanzor, pero mucho más expuesta. Yo creo que será un II+, y en algunos momentos tiene un enorme patio, sobre todo al final, ya cuando se llega casi a la cima.

Primero se asciende un primer resalte, el cual de repente queda cortado abruptamente, separándonos de la propia cima un enorme corte en el terreno; es la muesca de la Galana, a la cual debemos destrepar: dos corredores empinadísimos llegan hasta ella; nosotros tomaremos para bajar, el de nuestra derecha (el que baja al gargantón); el de la izquierda baja al circo de la 5 lagunas.

Una vez en la muesca tenemos que salvar una inclinada placa de unos 4 mts, sin apenas agarres; aquí todavía no hay sensación de patio. Una vez superada esta placa (técnicamente lo más difícil), comienza una travesía hacia la izquierda, virando luego 180º hacia la derecha, y nuevo giro a la izquierda, con continuas trepadas y aumentando constantemente la exposición. Llegamos entonces a una pequeña repisa a unos 5 mts de la cima; sobre nuestras cabezas un cordino que no me ofreció demasiada seguridad. La trepada por aquí la ví muy complicada y técnica, sobre todo pensando en el descenso. Pero hacia la izquierda hay una pequeña repisa que bordea la cima por la vetiente de las 5 lagunas. La repisa es sencilla, pero no tendrá más de 30 ó 40 cms, y el abismo a nuestros pies será de unos 80 mts. La repisa tendrá unos 10 mts de longitud, y finalmente vira a la derecha, prácticamente sobre el abismo y nos deja a dos metros de la cima. Aun siendo fácil la repisa, no permite ningún error, ya que cualquier tropezón sería mortal; desde luego con lluvia, nieve, hielo, me parece un suicicio aventurarse sin material.

La cima, más escueta que la del Almanzor, las vistas extraordinarias, y de nuevo para nosotros solos. La tensión del momento y el pensar en la bajada, hace que iniciemos rápido el descenso.



Ahora toca descender por el corredor hacia el Gargantón, profunda garganta, que con dirección norte nos llevará al rellano del Ameal, precioso vallecito con deliciosas lagunas, donde realizamos una parada larga:




Al concluir el Gargantón, tenemos que desviarnos hacia el este, y remotar unos 100 mts, para volver al circo de Gredos. Una vez en el collado, sólo nos queda bajar a la laguna grande (no es necesario volver al refugio), vadearla, y coger el camino de los Barrerones, y ya enlazar con el camino que nos devolverá a la plataforma. La excursión completa nos ha llevado 9 horas y media con paradas.

Jornada dura, de gran belleza y con algunos tramos bastante complicados. La zona de Gredos hasta Almanzor está bastante pisada, pero el resto no es una zona demasiado transitada, y no nos encontramos casi con nadie.